lunes, mayo 12, 2008

La fuerza de la mujer saharaui.

No es por solidaridad de género. Es una evidencia, una realidad: la mejora de los derechos de la mujer reduce la pobreza y acelera el desarrollo económico. Cientos de estudios, informes del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, el Banco Mundial y las Naciones Unidas lo avalan.
La mujer es el motor del cambio para la erradicación para superar la pobreza en la mayoría de los países. Pero la discriminación, falta de recursos, de apoyos, y la desigualdad hace que ese cambio sea lento, invisibilizado, hasta casi normalizado.

Ya os hablé de Maima Mahamud. Ella fundó en 1999 la Escuela de Mujeres de Dajla. Un proyecto piloto que sería replicado en los demás campamentos saharauis. El objetivo principal de esta escuela era ofrecer una oportunidad de prolongar los estudios de las mujeres saharauis que no tienen posibilidad de acceder a becas de estudio en el extranjero.
En el centro se imparten las siguientes especialidades: informática, costura, audiovisuales, español, ingles, tricotage, confección de alfombras y de placas solares.
Hoy íbamos a visitar la increíble escuela y aunque Maima no se encuentra en los campamentos por motivos de salud, habíamos quedado con su directora, Meimuna Bubecrin y Tfarrah Seyidi, profesora de informática y serian ellas las que nos coordinarían la distribución de Lápices para la paz en las escuelas del campamento.

Nada más entrar al centro, se respira un torbellino de actividad y organización. Algunos voluntarios estaban preparando un taller organizado por el Festival de cine y Gavilia, nuestra querida guía de la familia nos lleva directamente a ver a Meimuna. Ella, sonriente nos comenta:
- “La directora es familiar mía.”

Mientras recorro sus pasillos recuerdo las palabras de Maima: gracias a la creación de la Escuela de Formación Profesional de mujeres de Dajla las mujeres saharauis, desde entonces, pueden adquirir formación en diferentes especialidades sin necesidad de abandonar su entorno ni forzar el traslado de los familiares que están bajo su cuidado.
El logro se traduce en hechos: en los años anteriores se han graduado alrededor de 679 mujeres de las cuales trabajan:
35 mujeres en el taller de costura y confección de alfombras, empleo creado por cruz roja española. 9 en la huerta de la wilaya empleo creado por Extremadura.
7 en la peluquería, empleo creado por Sevilla y AFAD. 7 en el taller de placa solar, empleo creado por Vitoria. 19 en la escuela de mujeres, empleo creado por UNHCR.
4 en la radio y televisión de la wilaya, creado por la wilaya de Dajla. 11 en el ámbito de fotografía y video, empleos creados por las asociaciones XUT y PANPOTX de Bilbao. 2 empleos en una pastelería creados por amigos del Sahara en Madrid. 5 empleos en la pizzería de Dajla. Creado por asociaciones XUT y PANPOTX de Bilbao.
3 empleos en el ciber de la escuela de mujeres, empleo creado por amigos del Sahara en Madrid, amigos de canarias y asociaciones XUT y PANPOTX de Bilbao. 6 microcréditos para la creación de pequeños comercios de abastecimiento de comestibles.
*Foto trabajadora de alfombras.

Además de estas cifras excepcionales, lo verdaderamente importante es que la mujer ha vuelto a tener confianza en sí misma y ha adquirido una fuerza imparable con un gran peso en la sociedad saharaui.
Meimuna y Tfarrah nos reciben calurosamente. Meimuna es callada y tranquila con una mirada tierna e inteligente, nos da la bienvenida y nos van enseñando las distintas aulas. Tfarrah es una mujer con gran fortaleza, de fuerte personalidad y segura de sí misma.

*Foto de izquierda a derecha, Tfarrah y Meimuna.
Nos quedamos en una gran sala y nos hablan del funcionamiento de la escuela, de cómo se organiza el alumnado de forma democrática: cada daira se elige a una alumna cada vez y en edades comprendidas entre 15 y 25 años con unos estudios determinados.
La escuela funciona con cuatro placas solares y genera electricidad para las aulas del ciber, entre muchas. Y sobretodo, nos enfatiza Tfarrah, la esencia misma de esta escuela es la independencia económica de la mujer saharaui.
Es una ardua tarea, especialmente en el desierto, donde no hay trabajo y la frustración se cierne en aquellos que parten a Cuba para formarse. Tfarrah está graduada en Ingeniería Química. Una profesión dice, que aquí apenas le sirve para nada.
Pero ella no se resignó ante las adversidades y sigue luchando, en el presente, como dice, porque el presente es lo que cuenta.
Ambas hablan del cansancio que les supone el olvido Internacional. Asumen con dignidad una larga espera por la autodeterminación de su pueblo. Y día a día trabajan para que todas estas mujeres, tengan, aunque no hablen de ello, un futuro.

Admiro a estas mujeres profundamente. Es una admiración que apenas puedo expresar con palabras. Algo similar me sucede con nuestras amigas palestinas cuando, día a día, nos enseñaban con orgullo la amplia red de colegios y guarderías distribuidas por todo el territorio ocupado.

Una fuerza inusitada, sale de ellas, de no se sabe de dónde, que crece ante la adversidad y la negatividad. Oponiéndose contra el mundo frente a una realidad impuesta. Y desde esa adversidad la gestión, el desarrollo, la autonomía, la educación, no son meras palabras, ni quimeras, se convierten en objetivos de superación. Son organizaciones de base, que actúan con el pueblo y para el pueblo.
*Foto alumnas de la escuela de mujeres de Dajla.
Sus miradas limpias, sus ganas de aprender, la certeza de continuar adelante, la fuerza de estas mujeres saharauis me deja sin respiración. Y sé que esa energía y resistencia continuará gestando grandes proyectos siendo el modelo a seguir no sólo para las mujeres sino también para sus compañeros, los hombres.

9 comentarios:

Antònia P. dijo...

Las mujeres saharauis son como rosas del desierto, parecen frágiles pero son fuertes cual hilos de acero templado que sostienen esta gran haima que todas comparten.
En todas las culturas ha sido, es y será lo mismo. Lo que pasa es que la historia la escriben hombres, por eso muchas de estas mujeres quedaron en el olvido.
Y no es solidaridad de género, tampoco en mi caso.
Un beso

Observador dijo...

Cuanta razón tienes querida Alicia al asegurar que las mujeres son el motor del cambio para erradicar la pobleza en este nuestro mundo. Soys mejores gestoras de los recursos(hay excepciones)y educadoras de l@ hij@s,enseñarles a respetaros por como soys y en igualdad.Besos y magnifico post.

Anónimo dijo...

Las mujeres sencillamente mueven el mundo, son las que llevan a la familia adelante, buscan para comer, trabajan y encima educan y aman. Todo con una gran generosidad.

Gracias por escribir y contar vuestras expèriencias. No se si teneis alguna via para poder ayudaros en vuestro proyectos, ya sea de recaudación o si necesitais apoyo logistico, lo que sea me gustaria colaborar. Mi email es beafmv@hotmail.com

Saludos, Beatriz

Guillermo Pardo dijo...

Desde luego que si la mujer tuviese más apoyo muchas cosas cambiarían en esos países donde está sometida o donde no tiene, simplemente, ninguna posibilidad de desarrollarse. Saludos.

Alicia dijo...

Muchas gracias Beatriz, me pondré en contacto contigo.
Un abrazo.

Alicia dijo...

Antonia, efectivamente, las mujeres saharauis son rosas del desierto..y merecen todo nuestro apoyo. Un beso.

sonrisa Radiante dijo...

Rosas del desierto que brillan con luz propia.Esa fuerza que las caracteriza,lucha y entrega.
Gracias Ali por decirlo.
Besos:
S.R. :)

Anónimo dijo...

soy una mujer saharaui, que esta maravillada de conocer gente de occidente que intenta por todos los medios de que las mujeres saharuis y la causa sahraui no caiga en el olvido.
tus relatos alicia nos animan a resistir y a seguir en nuestra lucha,
un beso y gracias a to@s por vuetras bonitas palabras
mmn

Alicia dijo...

Hola Maima!
nosotros también nos maravillamos de conoceros....no decaerá en el olvido, entre todos, aportaremos nuestras manos para que el tiempo no borre nada.
Muchos besos