jueves, marzo 18, 2010

Otra vuelta de tuerca.

Fotos de Mussa Qawasma, niños palestinos en Hebrón.
Poco hace falta ya para que el pueblo palestino se levante de nuevo y se vuelva a enfrentar a unos de los mejores Ejércitos del mundo como es el israelí. Esta vez, ante los peores insultos que se les puede hacer a los palestinos es declarar patrimonio cultural de Israel la Mezquita de Abraham, en Hebrón, y la tumba de Raquel, en Belén.
Los enfrentamientos han durando durante toda esta semana, extendiéndose hacia Jerusalén, también por temor a que Israel amplíe el expolio de la mezquita donde, según la tradición, está enterrado Abraham. Dicha Mezquita ya ha sufrido los embistes de la intolerancia.
Nuestra guía y compañera palestina Nadia, nos relató cuando estuvimos con Lápices cómo en pleno mes del ramadán y para más INRI en un día festivo para ellos como son los viernes, un colono israelí, según parece, un loco, armado hasta los dientes entró en la Mezquita y se lió a tiros matando a decenas de palestinos que oraban. Poco después los impactos de bala fueron rellenados con yeso, la sangre limpiada, dejándolo como la patena.
Nadia, mujer todo terreno, gran defensora de la educación y la paz, mientras nos acompañaba, entró en dicha mezquita con sumo respeto. Tuvo que soportar los controles israelíes como si fuera terrorista peligrosa para poder ejercitar su fe libremente.
* Foto: Nadia era nuestra guía, una mujer fuerte, tremendamente segura de si misma, decidida y valiente que no sigue las normas establecidas: no tiene hijos y está soltera.

Toda incursión, no hablo ya del tremendo colonialismo o apartheid israelí, (donde una minoría, ejerce su poderío sobre una mayoría palestina) no es sólo una infamia, sino ya que toquen y revuelvan símbolos tan sagrados es reabrir unas profundas e incicatrizables heridas. Otra vuelta de tuerca.

En fin, todos han salido a protestar en esas calles de Hebrón que son desoladoras: tiendas cerradas, abandonadas por años de conflictos, calles vigiladas por el Ejército israelí y mucha desesperanza entre los rincones de la ciudad. Hay una callejuela bastante especial, la calle Shalala, que se dirige a la Mezquita de Abraham y donde se podía observar por encima de nuestras cabezas como una especie de techo pero de red metálica que cubre todo ese paseo debido a la cantidad de cosas que los judíos arrojan en ella: botellas, piedras, envases entre otras muchas cosas, y en alguna ocasión excrementos y orina a todo el que pasa por allí, especialmente a los viandantes palestinos desde lo alto de los edificios de Avraham Avinu y Beit Hadassa.


Y los niños palestinos como es habitual no han faltado a la cita. Algunas fotos son espeluznantes. Recordar que según las leyes militares israelíes los menores de 18 años pueden ser considerados adultos. Esta práctica es contraria a lo establecido por Convención de los Derechos del Niño, que Israel por cierto, forma parte de la Convención, establece la mayoría de edad a los 18 años. Entonces los niños palestinos pueden ser juzgados y condenados por tribunales militares desde los 12 años de edad. Además no existen tribunales para juzgar a los menores, normalmente cumplen sus sentencias en prisiones para adultos y comparten celdas con presos comunes. Entre los 12 y los 14 años de edad, los niños palestinos pueden ser condenados un máximo de 6 meses de cárcel.

Existe un conjunto arquitectónico en la parte vieja de Israel que es fascinante. Se trata de la Mezquita y el Muro de las lamentaciones. Una de las bases en que se asienta la Mezquita es una pared del Muro. Ambas construcciones pueden coexistir sin problemas. Además, no se puede separar sin que medie una destrucción que acabaría con estos dos símbolos.
Es un claro ejemplo del conflicto palestino-israelí. Muchos desearían acabar de una vez con el Muro y otros con la Mezquita pero el final seria catastrófico.
Hay tantas cosas que nos unen, más que nos separan, pero el tiempo doloroso y lleno de muertos en este conflicto tienen que llegar a su punto y final, de cordura para acabar con tanto odio y tanta violencia. No habrá paz sin justicia y esto lo saben todos los dirigentes de ambos bandos.

Más en Lápices: Hebrón, rabia contenida.
43 años de hechos consumados.

10 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Siempre que se habla/escribe sobre esta cuestión vengo a decir lo mismo.
Mientras los extremismos religiosos sean quienes controlen los destinos de ambos pueblos el tema no se solucionará, e incluso empeorará.
Se trata de meras excusas, claro. La religión como excusa es la peor arma de destrucción masiva.
Es cansado, muy cansado protestar un día sí y otro también, pero más cansado y doloroso es el sufrimiento, el dolor y la destrucción lenta y casi sistemática a la que se somete al pueblo palestino.

Mª Mercè dijo...

Tengo ganas de estar allí y, como pueda, demostrarles todo mi apoyo.

Alicia, un abrazo!

Amando Carabias María dijo...

Yo mismo he suprimido el comentario de más arriba, porque lo he duplicado.

raquel dijo...

¡Hola!:
Para mí lo único sobresaliente de cualquier conflicto bélico que se precie es la desprotección rotunda y absoluta a la que la población civil,todas esas personas que desean vivir en paz, de otra manera, y que por fuerza, deben enfrentarse sin remedio a aquello que no quieren; sólo hay un aspecto sobresaliente en cualquier conflicto que haga de la violencia bandera, la muerte de esos niños, hombres y mujeres que nunca pudieron defenderse ante la barbarie, son ellos los únicos que nos recuerdan desde su muerte indigna e injusta, que la lucha debe seguir más viva que nunca, que la resignación no tiene cabida si conseguimos que al menos un niño, un hombre o una mujer, continuen vivos.
¡No a la guerra, no a la violencia!.
Un saludo.

Beatriz Ruiz dijo...

Por supuesto... No a la guerra, no a la violencia...

Pero es cierto que el pueblo Palestino ha vivido (si se puede llamar vivir) demasiados años ya bajo el yugo sionista... y no creo equivocarme al afirmar que el conflicto no terminará mientras los Palestinos no reciban lo que por justicia les corresponde...

Ahora estoy subiendo un artículo de IPS en mi página sobre el nuevo conflicto entre EEUU e Israel... y ciertamente se me ponen los pelos de punta...

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Otra vuelta de tuerca!!! Hasta cuando, hasta qué límites??
Los niños palestinos no son niños para Israel. La indiferencia o los paños tíbios, las recriminaciones a modo de regañina que dura unos días, sin tomar decisiones, es la mezquindad de Europa, de USA, del todo el mundo. Israel hace lo que le da la gana desde siempre.
Se me pone el asco en la boca.

Observador dijo...

No puedo estar mas de acuerdo con los comentarios que aquí se leen, porque como es posible que los 120 asentamientos en tierras palestinas controlen a la población adyacente siendo minoría??? Con el beneplácito de USA, Europa y Rusia, los mismos que están debatiendo que hacer para desbloquear lo que ellos han provocado con su política de mirar hacia otro lado. El proceso de PAZ no debería estar en la vía muerta.
El pueblo palestino se merece recuperar la dignidad y su tierra.

LA ESTRELLA PALESTINA dijo...

Sólo queríamos dejarles un sentido abrazo fraterno y un saludo de gratitud a todos los que conforman "Lápices para la Paz"

Alicia Mora dijo...

Gracias por vuestros comentarios y compañía!
Otro abrazo a Estrella Palestina por su apoyo y disponibilidad.
Seguiremos..

Palestina. dijo...

Lo que pasa en Hebrón es lo de siempre...detienen a niños y se los llevan y ya está, nadie sabe a dónde ni en qué condiciones durante días hasta que finalmente les dicen que van a juicio militar por atacar a fuerzas del orden (léase: tirar piedras a los soldados que han invadido por las armas sus viviendas...) La falta de respeto por los derechos humanos no es uno de los principios que se respetan precisamente...y desgraciadamente ocurre todos los días aunque no siempre las cámaras están ahí para filmar....