jueves, julio 26, 2007

La carta que hablaba de Franck.

"El pasado año 2006 se iniciaron una serie de visitas a la universidad de Ngozi en Burundi por parte de profesores y alumnos de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid en calidad de profesores cooperantes. Durante una de estas visitas realicé una serie de entrevistas a diferentes personas relacionadas con la educación y con la vida pública del país para un trabajo sobre Burundi que presenté en la Sociedad de Estudios Internacionales.

Una de las personas entrevistadas fue la Coronela Générose Ngendanganya. Esta mujer es la jefa de policia de Bujumbura responsable del “Departamento de Defensa de la Mujer y del Menor”. Su actual marido, FranÇois-Népos Niyitegeka, es miembro de la Comisión Nacional de Desarme Civil” que supervisa la erradicación de las armas de fuego y armas blancas del uso de la población civil tras la guerra en Burundi.

Cuando hablamos con la coronela Générose nos explicó la situación de sus hombres, nos dijo que ellos eran los encargados de defender a los más necesitados tras la guerra (las mujeres y los niños) pero no tenían medios para hacerlo. Desde el punto de vista administrativo, ni siquiera tenían una máquina de escribir, así que ya de ordenadores, ni hablamos. En mi grupo de cooperación empezamos en aquel momento una relación más estable con este departamento pero en ningún momento Générose nos comentó la historia de su drama personal. Sin embargo, el traductor que nos ayudaba a comunicarnos con ella, de modo extraoficial nos comentó su historia tras la entrevista y ahora paso a resumirlo.
Antes de la guerra Générose trabajaba repartiendo comida en el comedor de un colegio. Durante la guerra mataron a su entonces marido y quedo sola con una hija de un año y medio. Los abusos, violaciones y ataques por parte de los militares se volvieron tan insoportables que decidió comprarse un arma de fuego para defenderse. Como no sabía usarla, subió a las montañas a buscar a la guerrilla para que la enseñaran a defenderse. Générose dice que es muy facil entrar en la guerrilla pero muy dificil salir. Cuando entró su hija tenía un año y medio, cuando volvió tras la guerra su hija tenía 11 años. Durante ese tiempo Générose se convirtió en un alto mando en la guerrilla y por eso ahora (tras el desarme de la guerrilla y su candidatura a las elecciones políticas que ha culminado con su ascenso al gobierno del país) desempeña un alto cargo en la policía nacional.

Durante la guerra conoció a su actual marido, se casó y tuvo un hijo, Franck. Mientras Franck era pequeño Générose lo llevaba, como es costumbre en la zona, amarrado a su espalda con una tela. Cuando el niño tuvo edad de aprender a andar no pudo dejarle hacerlo porque no le podía dejar andar solo por el suelo. En cualquier momento podían aparecer los militares y atacarles o tener que salir corriendo o iniciarse un tiroteo y un niño andando solo era un peligro para él y para la madre. Cuando acabó la guerra el niño tenía más de dos años y no había aprendido a andar.

Ahora el niño tiene 4 años y sigue sin caminar porque parece que existe algún otro problema motriz o neurológico en el niño. Su médico dice que no tienen la tecnología necesaria para diagnosticarle procedentemente su dolencia y a raiz de esto nuestro grupo está intentando traer a Franck a España con la esperanza de poder diagnosticar su dolencia y así saber si tiene cura, tratamiento o no.

Tengo en mi poder el informe médico que nos ha facilitado el neurólogo que ha examinado al niño en Burundi. Además tengo en mi poder fotos y un breve video del niño caminando en el que se puede observar su problema motriz. Todo ello lo tengo disponible para su consulta y estoy asimismo dispuesta para aportar más información o solicitarla a sus padres o sus médicos en Burundi si fuese necesario." Susana Muñoz Hernández, profesora de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, directora del Grupo de Cooperación TEDECO (Tecnología para el DEsarrollo y la Cooperación).


De esta forma Franck apareció en nuestras vidas.
La carta que hablaba de Franck llegó a Infancia Solidaria después de que Susana se recorriera diferentes organismos para que este niño tuviera un futuro mejor.
Entonces durante el mes de julio y continuando con el programa quirúrgico-médico “Sana, sana…” Franck fue aceptado en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid para hacerle un exhaustivo estudio neurológico de su discapacidad gracias al empeño de Susana y Lola profesoras de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid y la Dra. Garzo especialista en neurología del hospital.

Las largas pruebas, las analíticas y demás tratamientos médicos no borraron la sonrisa de los labios de Franck dando muestras de ser un niño tranquilo, observador e inteligente.

Su visión del mundo ha crecido de forma descomunal. A Franck no le hace falta tener grandes juguetes de tecnología infinita para estar ocupado. A Franck sólo le bastaba que le pusiéramos frente a la enorme cristalera del hospital infantil que da frente a la calle O´Donnell para contemplar durante horas el incesante tráfico.

Miraba extasiado y como no, con una templanza que nos maravillaba. En su casa apenas ve un coche cada dos meses. Nunca se ha enfadado y con sus pequeñitos 4 años nos ha dado una lección de cariño y de perseverancia. Porque debido a sus grandes dificultades para caminar y sujetar objetos, él no se rendía y día a día quería superarse así mismo y ser autónomo. La mejoría ha sido espectacular.

Hoy mismo nos deja. Se va a Burundi con un diagnóstico y ejercicios de rehabilitación que mejorará su calidad de vida en África. Con un andador infantil camina recto mientras sonríe y nos pronuncia pequeñas palabras en castellano.

Franck se despide, sujetando en sus manitas un coche de juguete rojo que apenas deja olvidado ni un instante.

4 comentarios:

teresa dijo...

Querida compa: cuantas cosas se pueden hacer por los demás. Aunque haya que estar de aquí para allá hablando con unos y otros para que esto sea posible como lo de este niño,, porque no cabe duda que es un arduo trabajo. Pero merece la pena.
"No hay más felicidad en dar que la que hay en recibir"
Un besiño compa
Teresa

Carmen F. dijo...

Qué historia... cuánta ternura, cuánta generosidad, cuánto amor, cuánta esperanza y confianza... cuánto q aprender... y cuánto por hacer... q enorme es el poder q reside en el ser humano, y q puede ponerse al servicio tanto del bien como del mal...

Gracias una y mil veces por hacernos llegar noticias e historias como ésta...

Tal vez no podemos cambiar el mundo, pero podemos cambiar a mejor muchas vidas de muchas personas q tanto lo necesitan, incluidos nosotros mismos...

Besos Alicia y Teresa.

Observador dijo...

Gracias a vosotras he conocido la historia de Frank, Nour, y muchas más...desgraciadamente muchas de estas historias pasan desapercibidas. Seguid asi.
Por cierto,parece que el personal está de vacaciones.

qaesar dijo...

Mejorando pequeñas cosas es como llegaremos a un mundo mejor. Porque otro mundo es posible. Alguien dijo una vez: 'lo hicieron porque no sabían que era imposible'. Pues eso, Alicia

Un beso

César