martes, noviembre 10, 2009

Un testimonio.

Hoy ha saltado la noticia: el Congreso pide que alcohol y drogas sean agravantes en la violencia de género.
Me he alegrado, uno de los grandes mitos en la violencia de género es que los hombres adictos a drogas como el alcohol; también hombres en situación de desempleo, con estrés en su trabajo… son violentos (sólo contra las mujeres, no con las amistades, compañeros o compañeras,...) como efecto de su situación personal.

La realidad es que se intenta justificar a estos hombres a través de circunstancias problemáticas de carácter temporal. Pero esto se desmiente al demostrar que también son violentos cuando no están sometidos a ninguna adicción o situación conflictiva concreta, siendo más bien las relaciones de “poder sobre” las desencadenantes (se ha comprobado, en ocasiones, que estos hombres ante la autoridad –policía,…- y en proceso de consumo autocontrolan perfectamente sus impulsos). Los propios medios de comunicación justifican en muchas ocasiones la búsqueda de un perfil de hombre “anormal”. Además, muchos de estos hombres no son violentos en su medio social o laboral, tienen una imagen de persona respetable e incluso admirada. De hecho, no muestran violencia contra sus amistades y compañeros o compañeras de trabajo, vecindario,...
Como futura Trabajadora Social, (eso espero y no decaiga mis ánimos entre tanto estudio y trabajo) quiero y deseo intentar cambiar algo, un poco este, nuestro vasto mundo pero tengo miedo, terror, de que el mundo me cambie a mi.
Los profesionales que trabajan en la violencia de género luchan día a día para hacer cumplir la ley y ayudar a las víctimas. No es un trabajo fácil, aunque la verdad, nadie dijo que lo fuera. Miles de situaciones, peligrosas, desmoralizantes, terroríficas, tiene esta lacra que mina el ánimo de cientos de personas que se dedican a ser el sustento, el apoyo y la referencia de todas las mujeres maltratadas.
Quiero dejar un testimonio real desde esa parte: N.A. Trabajadora Social, que fue recogido en un curso virtual “Intervención con hombres en Perspectiva de Género” (2007) organizado por AHIGE (Asociación de hombres por la igualdad de género).
"Soy Trabajadora Social. El año 1995 comenzó mi contacto directo con la violencia contra las mujeres. Una gran cantidad de mitos se nos cayeron al equipo joven que formábamos el Servicio de Urgencias Sociales al que pertenecíamos (...).

Me acuerdo de mi primera atención, una mujer de clase alta, independiente económicamente, con un cargo de responsabilidad en una entidad financiera, muchas posesiones materiales y víctima de todo tipo de agresiones y vejaciones, tanto físicas como psíquicas. A punto de ser asesinada una vez más, salió en alpargatas pensando que aquella vez podía ser... la última vez. (...)

Recuerdo escapar con la ayuda de la policía municipal, cual película, de un agresor a 100 Km/h en coche por la ciudad. Cuánto miedo pasamos y eso en espacios controlados; me he imaginado muchas veces esas situaciones a solas y en silencio creyendo que tú eres inferior, una mierda, que no vales nada, creyendo lo que el otro cree y lo peor, que no hay salida ni alternativa.

Recuerdo atender el mismo día, por las propias competencias del Servicio a un violador (Servicio de atención a la persona detenida) y a la mujer violada, inexplicable, pero contradictoriamente necesario, ambas dos.

Recuerdo los casos de abuso sexual a niñas menores, una cicatriz para toda la vida, de esas que no se ven. Recuerdo a un montón de mujeres, compañeras o esposas de hombres de todo tipo de ideologías, de todas las clases sociales, de todos los niveles profesionales...
Y, sobre todo, recuerdo la impotencia de la vuelta a casa, atender por quinta vez a la mujer y saber que alguna vez no habrá sexta vez... asumir la fragilidad, asumir y reconocer (...) que la última palabra siempre es la de la víctima y aunque nos fastidie la imperfección de la intervención, al menos expresar que siempre tendría las puertas abiertas y será su derecho de ser atendida como la primera vez".

3 comentarios:

Mariam dijo...

Tremenda carta de esta T.Social..creo estos profesionales son clave en el cambio social.
Un saludo.

Aldabra dijo...

yo también me alegro pero creo que debe ser un agravante en cualquier delito, no sólo en la violencia de género.

escalofriantes ejemplos.

biquiños,

Alicia Mora dijo...

Adabra, efectivamente, no sólo en violencia de género el agravante del alcohol, hay muchos otros ejemplos y no se tiene en cuenta.
Besos