martes, marzo 04, 2008

Los ojos de Lana Slezic.

Nos acercamos al día Internacional de las mujeres, 8 de marzo y quiero comenzar recordando la mirada de Lana Slezic , fotógrafa canadiense que durante dos años retrató la vida cotidiana de cientos de mujeres afganas. Quiero mencionar una vez más la realidad con que se enfrentan estas mujeres olvidadas y luchadoras contra la indiferencia:

Las niñas en Afganistán se inician como tejedoras a los 7 años. Durante 12 horas por día. Cuando no es el hilado o el teñido, les espera la tarea de siglos: moler grano, hacer yogur, juntar leña, criar niños. El estudio les está vedado. Niñas, mujeres: una vida corta, anónima, cruel, sin nombres, sin identidad. Estamos en un mundo de hielo donde estas injusticias imperan. ¿Hasta cuando?. Hoy los ojos de Lana son los nuestros.

Malalai es una de las únicas mujeres policías en Kandahar. A diferencia de otras mujeres en la región, Malalai trabaja junto a hombres, deteniendo a criminales y restaurando la justicia en una de las ciudades más peligrosas del país. Trabajando fuera de su casa y oficina ella siempre va armada bajo su burka.

Esta niña de 11 años tenía 4 años cuando su padrastro la vendió a una familia en Kandahar, donde la casaron con un muchacho de seis. Mientras, fue golpeada, aislada y tratada como una esclava durante los siguiente siete años por su familia hasta que se escapó una noche cuando su padrastro amenazó con matarla. Hoy es la única mujer en un orfanato en Kandahar.

Prostituta en Kabul. Las décadas de guerra han dejado a miles de mujeres necesitadas, forzándolas en secreto a la prostitución para mantener a sus hij@s. De ser descubierto estas mujeres serían asesinadas a manos de sus familias por el honor del apellido.

Una muchacha joven gira ladrillos hechos a mano para secar en el sol cerca de Pul-e-Alam.

El viento sopla y se detiene en una escuela instalada en un edificio abandonado en Kabul.

En la provincia Herat, el suicidio es un método limpio y común entre mujeres. Hace un año, Zahra, 20, cayó en una terrible depresión y decidió verterse aceite de cocina y prenderse fuego. Su marido la golpeaba y le impedía ver a su familia. Zahra sobrevivió, legalmente se divorció de su marido y hoy vive con su madre. La cicatrización ha causado la pérdida de movilidad en su cuello.


Sin otro lugar para ir, muchachas jóvenes juegan en un viejo y destruido edificio en Kabul, construido por los soviéticos antes del régimen Talibán. El edificio es ahora el hogar de 105 familias refugiadas.

"En marzo de 2004 llegué a Afganistán con ideas preconcebidas y una mochila cargada de ingenuidad. Creía que después de la expulsión de los talibanes, en 2001, las niñas habrían vuelto a ir al colegio, las mujeres habrían prescindido del burka y, en general, el entorno sería menos opresivo. Sin embargo, la situación real con que se encontró era bastante diferente: Afganistán sigue siendo una nación que se basa principalmente en el sistema tribal. La lucha por la identidad, las amenazas continuadas y crecientes a la seguridad y las presiones internacionales para desarrollar un nuevo orden han dado lugar a una situación muy complicada. Entre tanta incertidumbre, las mujeres y las niñas son las que se llevan la peor parte. (...) Por ellas empecé a fotografiar esta historia. Por ellas seguiré explicándola." Lana Slezic


10 comentarios:

Omar Magrini dijo...

terrible realidad.

Jluis dijo...

Impresionantes imágenes.

Gracias por dar a conocer un trabajo tan cargado de dignidad.

la web, imprescindible.

Un abrzo

migramundo dijo...

Admiro a los fotógrafos que son capaces de plasmar imágenes tan radicalmente potentes. Son como zarpazos en los ojos y conmociones en el corazón. Muy buena la selección de fotos, Alicia. Un beso.

Eifonso Lagares dijo...

Muy buenas las fotografías, dicen mucho. Muy buen trabajo. Un saludo

June Fernández dijo...

Las fotografías son espectaculares. Como bien dice su autora, la situación de las mujeres en Afganistán sólo preocupó cuando interesaba para justificar un ataque militar por parte de Estados Unidos. Trabajemos porque la violencia contra las mujeres y la vulneración de sus derechos deje de ser un mero instrumento político y militar.

Observador dijo...

Fotos para recordar el 8 de marzo y fotos para recordar que en Afganistan las cosas han cambiado poco par las mujeres tras el regimen taliban ,gracias por hacernos recordar.

banderas dijo...

Además de coincidir con el resto de comentaristas en la valoración de las fotografías quisiera mostrar mi más honda repulsa por la situación que vive la mujer en más de las tres cuartas partes del planeta y que la celebración de un día al año no conseguirá paliar.

Menos mal que aún queda gente como vosotras que de vez en cuando nos recuerda con mayor frecuencia de lo normal las situaciones críticas que nos rodean.

He leído vuestro post antiguo sobre los suicidios y se me ha helado la sangre en las venas.

Gracias y bicos ;-)

Alicia dijo...

Gracias a tod@s. June, exacto, tenemos que trabajar todos por lo que bien dices:porque la violencia contra las mujeres y la vulneración de sus derechos deje de ser un mero instrumento político y militar.
El trabajo visual de Lana, es de por sí imprescindible para conocer una parte de la realidad de las mujeres afganas...seguiré su pista, también me impresionó como a vosotros.
Abrazos.

Anyara dijo...

Creo que soy una de las mujeres, a las que el feminismo no le agrada. No por lo que intenta hacer como movilización, si no, por lo que acarrea por error. El hacer justicia, fustigando con el mismo látigo con que se nos ha golpeado. Pero al ver realidades como esta, comprendo la batalla, y también comprendo que la lucha ya no debería ser, solo por que se nos igualen los sueldos, o poder trabajar a pesar de tener hijos. Hay mujeres que simplemente temen hasta respirar. Tendré que pensar más sobre esto.

Saludos

Siempre en amor.

Secretos y Mentiras dijo...

Fantástico post. Muchas mujeres deberían saber bien por lo que se lucha en otros paísis, preocuparse por la situación de tantas y tantas mujeres en todo el mundo.

Fabuloso.

Feliz día.