viernes, enero 26, 2007

21 gramos.

Una foto, mil sentimientos.
No dejo de olvidar esta imagen, que apareció en diferentes medios de comunicación en este mundo global, tan habituados y tan relajados al dolor ajeno donde mientras entre noticia y noticia, vemos indiferentes pasar imágenes de guerras, bombas en universidades y mercados de Irak, colas de gente esperando que abran grandes almacenes para comprar en rebajas, subidas del IPC y persuasivos reclamos de consumo.

Nuestra retina acumula fotogramas que se desvanecen en los entresijos de nuestra memoria, tan sutilmente, que ya nos acostumbramos a la muerte, de forma tan natural, tan condenadamente fácil…
Y de repente, algo sucede en nuestro interior. Aparece una imagen que penetra, sintiendo cómo duele el estómago. Y se rompe algo, de forma tan sutil que cerramos los ojos, y no comprendemos ni quienes somos, ni que futuro tenemos como seres humanos.
Me pregunto, si Ahmad conserva esos 21 gramos que pesa el alma, esos 21 gramos que desaparece, de forma misteriosa cuando fallecemos.
21 gramos. El peso de 5 monedas de 5 centavos, el peso de un colibrí, de una chocolatina...
Me pregunto si su asesino tiene alma. Me pregunto cómo se puede segar la vida de un niño, que es la personificación de la inocencia, de la vida.

Ahmad Baha Balusha, era un hijo de un alto mando en el Cuerpo de Información de la Policía de la Autoridad Nacional Palestina y del partido político Al-Fatah, cercano al presidente Mahmud Abbas.

Ahmad Bahaa y sus dos hermanos Osama de 9 años y Salam de 6 fueron asesinados en un tiroteo próximo a una escuela. Y esta vez, no fue el ejército israelí. Perecieron por enfrentamientos entre palestinos, entre Hamás y Al-Fatah.

Y mientras el diálogo es acallado por la violencia y la sinrazón, aparece y renace la muerte, aleatoria, cruel y despiadada. Esa muerte que se extiende inexorablemente por calles, casas, caminos y patios de colegios.

¿Cuánto pesa la vida? ¿Cuánto pesa la esperanza?
...y eso dicen, que en el preciso momento de la muerte, perdemos 21 gramos, que es el peso, que estoy segura, todavía conserva Ahmad en ese instante que una cámara fotográfica plasmó su dormida muerte.
Post Alicia

14 comentarios:

keku dijo...

No hay nada que comentar. Fantástico post, Alicia. Emotivo, real y sincero.

Que gran periodista ha perdido el mundo. La narrativa de este artículo es impecable, directa... excelente.

Este caso es de los mas críticos. Si malo es que puedas morir por el fuego enemigo, mas crudo es encima caer bajo las balas de tus propios compatriotas. El poder no distingue de edad, de calidad de enemigo, de humanidad.

elena dijo...

Guerra, odio, violencia, dolor, pobreza, muerte, injusticia... Que no !!!! Que esto no debería ser así. No podemos ver, oir, saber que estas barbaridades ocurren a diario en el mundo y quedarnos tan panchos. Que es nuestro mundo, que es el de todos,de toda la Humanidad. ¿Qué es eso de tercer o primer mundo? ¿Acaso no somos todos seres humanos? Que no nos podemos acostumbrar!!!! Creo que esa debe ser nuestra lucha, el trabajo diario hacia nosotros mismos en primer lugar y hacia los que tengamos a nuestro lado. Seguir sintiendo cada pérdida, seguir sumando uno a uno nuestro granito de arena, seguir gritando y denunciando. No abandonemos, no nos acomodemos, no nos habituemos. Que cada vida, cada ser humano, cada alma inocente es única y valiosa, aunque solo pese esos misteriosos 21 gramos...

shere dijo...

En este post siento reflejados mis propias inquietudes y miedos acerca de la muerte,eso sí está escrito con una prosa exquisita; muy buena sintonía entre la foto y el texto, ambos de un contenido muy duro pero a la vez los dos tratados con una gran sensibilidad, enhorabuena amiga , te has salido!!!

BESOS

Anónimo dijo...

nos da pena un niño muerto. pero a mí me da pena cualquier muerto, por qué unos tienen que quitar la vida de otros?

a lo mejor es porque, como no tenemos depredadores naturales, pues nos matamos entre nosotros que es más divertido.

besos babosos y otro voto pa ti :)

Anónimo dijo...

jo, me has dejado a cuadros con estos de la SGA€. pero que sepas que seguramente haya obras de teatro con licencia creative commons o autores clásicos por los que ellos no tengan derecho a exigirte el pago.

me alegro de que hayas dejado ese comentario en mi blog, pero creo que deberías dedicarle un post entero, no hay derecho.

Observador dijo...

Otra vez otra vuelta de tuerca en el tema de Palestina. Como si no fuese poco con quitarles el agua, las tierras, impedirles la educación, y ponerles un muro que es vergonzoso...ahora viene la división entre los propios Palestinos, que tan malo es que te mate el fuego enemigo como que te mate el fuego "amigo". El poder no entiende de éticas.
Un post muy duro, la imagen del niño que parece que esta dormido, pero si nos fijamos bien, está cubierto de sangre es tragica y cruel. Espero que Lápices para la paz, ayude a crear conciencias. Un besazo.

ross dijo...

hermana...me has dejado sin palabras...tu relato...exquisito, sensible, rotundo
la foto...ayyyy...mi niña..si parece dormidito, verdad?
21 gramitos que espero descansen en paz
impresionante post e impresionante foto..duele el corazón...
un besazo grijander,
volvoreta

Betote dijo...

Lo peor, lo más jodido que tienen las guerras, tan continuas, tan cotidianas ya, es que hay veces que ve uno una fotografía, un vídeo, y no se le rompe el alma. Se nos acaba formando un "callo" que no debería estar ahí, no deberíamos acostumbrarnos al sufrimiento ajeno.

Anónimo dijo...

No sé quien inventó desarrolló la famosa teoría de "la escalada de violencia" pero debió de viajar a Oriente Medio justo antes de formularla.

Una auténtica pena que la tierra donde Jesucristo nos dió la vida eterna esté siendo el peor sitio para vivir.

Un saludo.

elprinciperana dijo...

O quizá esa cámara se llevó los 21 gramos para mostrárselos al mundo...
Gracias por visitarme. Este blog es un oasis en este lunes desidioso. Estoy impresionado, os cuelo en favoritos y os dejo mi voto.

Pepo dijo...

¿Cuánto pesa la conciencia que muchos no tienen?
¿Cuánto pesa una bala?
¿Cuánto pesa una lágrima?
¿Cuánto pesa el dolor de la muerte de un hijo?
¿Cuánto pesa la indiferencia?
¿y la ignorancia? ¿y la soledad?
¿Cuánto pesa una guerra?¿y una frontera?
¿Cuánto pesan el aislamiento, la rabia y la impotencia?

Anónimo dijo...

Qué maravilla encontrar este tipo de blogs. Te devuelvo la visita y a partir de ahora te enlazaré. Sería un privilegio estar enlazado desde tu blog también.
Seguiré leyendo, este texto me pidió un progundo respiro y un café para meditarlo... qué fuerte.

Un abrazo desde Colombia!

kasandra dijo...

Vi 21 gramos y me dio muchas cosas que pensar... mundos en distintos colores... la esperanza a días pesa tonadas sobre los hombros, tanto que parece hundirnos... un saludo

elprinciperana dijo...

¿Qué pasó con los nuevos post que no los encuentro?...