viernes, mayo 07, 2010

Marga.

*Marga jugando con los peques en una guardería del Campamento de Refugiados palestinos en Nahr Al Bared, Líbano.
Marga me ha estado escuchando durante años todo lo que significa Lápices para la Paz. Me ha escuchado atentamente cada viaje, cada acción y cada lápiz que ha llegado a los niños y niñas más desfavorecidos. A veces creo que he sido un poco pesada, pero ella nunca me ha demostrado lo contrario.

Este año Marga ha pasado a la acción, ha querido ser una simple receptora del mensaje a pasar al ejercicio voluntario. Una libre elección valiente, cargada de ética, personal, gratuita, sin esperar ninguna recompensa o retribución.

Marga tiene 57 años. Ahí es nada. Trabajando y estudiando conmigo la carrera de Trabajo Social, ella tiene una estupenda energía y siempre ha estado disponible cuando necesitábamos vender camisetas, lápices y bolígrafos para autofinanciarnos. Una edad que a mucha gente le puede imposibilitar atreverse a realizar algunas funciones o piensan que ya no merece la pena hacer nada.
Marga es un bonito ejemplo de que hay acciones en esta vida donde la edad es un factor secundario, irrelevante. Fijaros si no, tener la ilusión de seguir aprendiendo en una Universidad, empaparse de conocimiento y de abrirse a nuevas amistades estudiantiles.

Cuando le dije que este año tenía la oportunidad de conocer el proyecto en el terreno no se lo pensó mucho. Y doy fe que Marga en estos días que hemos pasado junto a los niños y niñas refugiados palestinos en Beirut, ha vivido cada segundo la experiencia. Los pequeños se lo han pasado pipa con ella y Marga ha disfrutado enormemente. Ha reído, ha llorado y se ha llenado más si cabe de vida de la que ya tiene. Y es mucha.
Dicen que el voluntariado se obtiene mucho más de lo que tu puedas dar. Puede que sea así. Según ella se ha abierto una puerta en su vida marcando un antes y un después tras la experiencia de ser voluntaria con Lápices. Una de los motivos es porque tuvo en su pasado una terrible y dolorosa experiencia de perder a un ser querido.

Desde aquí quiero animar a todas las personas a participar en acciones solidarias. Que no tengan miedo a encaminarse hacia un compromiso real y sincero que puede dar respuestas a necesidades, problemas sociales y que puede ser el bálsamo que cure heridas a personas con una problemática específica: inmigrantes, colectivos en riesgo de exclusión social, personas mayores...
Que luchemos contra injusticias y cultivemos valores éticos. Si no sabéis cómo buscad asociaciones, ONGs o iniciativas que os motiven y que estén en vuestra línea de pensamiento. Seguro que encontrareis personas como vosotros, que caminan en la misma senda para lograr un mundo más habitable.

9 comentarios:

Mª Mercè dijo...

NO puedo pasar de dejar un comentario: mis felicidades a Marga por haber descubierto una faceta que tenía escondida y, gracias a ella, ahora será una mujer muy feliz.

Y felicidades a tí, Alicia, por todos esos lápices que repartes y dan una oportunidad de ser felices a unos jóvenes hombres y mujeres del mañana.

Un beso!

PS. Espero que vayas mejorando.

Anónimo dijo...

Bravo Marga, por tu fuerza y tesón,
Besitos muy grandes y continua repartiendo sonrisas.

Anónimo dijo...

gracias Marga, gracias Lápices, en nombre de todos los niños y gracias en mi nombre porque al ver lo que hacen, cada vez estoy más segura de que vale la pena vivir, vale la pena traer niños al mundo, vale la pena........

June dijo...

Querida Alicia:

Me tengo que poner al día con tus post sobre Líbano. He andado un poco descolgada de la blogosfera.

Maravilloso ejemplo el de Marga. Admiro a las personas que superan esas limitaciones impuestas y que se atreven a transformar sus vidas.

POr cierto, y yo sí que estoy del todo de acuerdo que con el voluntariado se recibe más de lo que se da. Creo que el enfoque adecuado es que yo no voy a ayudar a nadie, sino que es una relación recíproca en la que me enriqueceré muchísimo mientras aporto al lugar de destino lo poco que sé o puedo ofrecer. Es como ese dicho del Che: "deja que el mundo te cambie y podrás cambiar el mundo".

elisa dijo...

Marga te quiero!

M.Madrid dijo...

Que gratificante es saber que la labor que realizas gracias a superarte cada día y mas es saber que puedes aprender de experiencias tan enriquecedoras como el voluntariado con niñ@s. Hacen falta mas Margas.

Yassin dijo...

Gente como Marga son l@s que le dan algo de sentido a este mundo politoxicómano

Observador dijo...

Si tod@s hiciesemos lo que Marga y Lapices ,otro mundo seria posible ,mas humano ,mejor y mas habitable.
Gracias por dar a conocer que se puede y que aporta mucho el voluntariado,gratifica saber que hay gente dispuesta.Besos

Oscar dijo...

Hola, soy Oscar, compañero de Lápices para la Paz. Doy fé de la extraordinaria persona que es Marga. Esta ocasión también fue la primera experiencia de viaje para mi con Lápices, al igual que Marga,y puedo decir que ha sido todo un placer compartir esta experiencia con una persona tan agradable, tan activa y siempre dispuesta a ayudar. Me alegro de conocerte amiga, y espero verte pronto. Un beso para tí y un saludo a todas/os.