martes, mayo 04, 2010

Fátima y Nahr Al Bared.

*Fátima, Directora escuela de Formación Profesional en el Campo de Refugiados Nahr Al Bared.Me es difícil comenzar con esta nueva historia. Por que está cargada de dolor que sobrepasa cualquier experiencia que haya vivido personalmente. Solo sé que es un dolor tan profundo como el que sentí la primera vez que fui a Territorios Palestinos y pude contemplar con mis propios ojos lo que estaba sucediendo allí. Sin informaciones sesgadas, viviendo el día a día de la población palestina, sus controles en medio de carreteras, la dificultad de movimiento, de acudir al médico, a la escuela al trabajo. Sentir esa violencia psicológica y la sensación de estar encerrado en una gran cárcel al aire libre. En definitiva sentir la falta de libertad.


Comenzaré con nuestra llegada a Nahr Al Bared. Es un campo de refugiados palestinos en el norte del Líbano que ha albergado a unos 40.000 palestinos, en su mayoría hijos y nietos de los que abandonaron Palestina en 1948.
Entre mayo y septiembre del 2007, tuvo lugar una feroz batalla entre el ejército libanés y un pequeño grupo armado conocido como Fatah Al Islam. Desde el primer día, el ejército libanés rodeó el campo y disparó su artillería, manteniendo esa acción durante meses. El campamento se quedó reducido a cenizas, literalmente.

A muchos de sus habitantes les obligaron a marcharse, casi con lo puesto. Las verdaderas víctimas de todos los conflictos es la población civil, en este caso fueron los refugiados palestinos que sobreviven diariamente a la injusticia de su pasado, de la violación constante de los Derechos Humanos, motivos suficientes que les obligó en su momento a tener que huir de su propio país. Pero más doloroso es ser extraño en una tierra que te ha visto nacer y crecer durante más de cuarenta años y sigas siendo un extranjero sin ni siquiera tener la posibilidad de respirar. Desde ese año fatídico 2007 muy pocos palestinos se les ha permitido comenzar a reconstruir sus casas y todos necesitan permisos para entrar y salir del campo. Al igual que el Ejército Israelí las medidas de control son exhaustivas y por ende, desesperantes. Pero ahí están los cientos de refugiados en Nahr Al Bared, viviendo como pueden en casas prefabricadas de la UNRWA. Como hormigas, trabajando, frente a viento y marea. Regresando poco a poco. Han pasado tres años de la destrucción y el dolor, la desconfianza frente a extranjeros se palpa en cada calle del campamento. Ahora están reconstruyendo lo poco que quedó en pie. Con determinación, paciencia y resignación.

Cuando llegamos un millón de miradas se posaron en nosotros. Acompañados por la Asociación Nadjeh teníamos salvoconducto. Pero a pesar de ello, muchos seguían nuestros pasos, armados hasta los dientes.
La sensación de caminar por este campamento repleto de pósters de mártires en las paredes, la pobreza asentada en cada esquina, y una evidente tensión en sus habitantes, es la total sensación de estar en la misma tierra Palestina.
Visitamos un centro educativo de formación profesional que impartían clases a jóvenes refugiados de televisión, diseño gráfico e informática. Pocas salidas profesionales, algunos aspiran a hacer trabajos fotográficos para bodas y diferentes eventos familiares. Hay verdaderos talentos en la academia. Nos enseñaron muy buenos trabajos de vídeo. Algunos sueñan con trabajar en la televisión, pero le está totalmente prohibido desempeñar puestos laborales en la Televisión libanesa por ser palestino y refugiado.
Fátima es como mujer palestina, fuerte y resistente que nació y se crió en Líbano. Y vive diariamente con la sensación de que cualquier día el ejército libanés va a entrar en su casa a fuego y sangre. Lleva encima de sus hombros y en el corazón una larga vida de sufrimiento pero a la vez de supervivencia y dignidad.
Fátima es la directora de este centro de formación profesional y nos hace partícipes de su vida, de su experiencia.
- El primer ataque que sufrimos por parte del Ejército Libanés en mayo de 2007 hasta la Cruz Roja tuvieron bajas porque a ellos también les dispararon. Una mujer de Cruz Roja murió. Muchos muertos, niños, jóvenes, mujeres…Pensé que nos querían matar a todos.
Nos sentimos encerrados. Sin libertad no se puede vivir. Pero tengo esperanza de que algún día nuestra situación cambie.
Sólo deseo que cuando yo muera, todos los niños regresen a Palestina porque es un derecho. Es un derecho regresar a nuestra tierra, a las fronteras de 1948.
Quiero vivir en dignidad. Muchos de nuestros jóvenes quieren incluso más la tierra que los propios abuelos que viven en el campamento.
He tenido cuatro hijas y tres de ellas se han visto obligadas a marcharse. Una está en Berlín que en 13 años sólo la he visto dos veces. Otra en Francia y en Yemen. Me queda una hija en Líbano pero está deseando emigrar porque aquí no hay trabajo, no hay futuro, no hay nada más que tristeza. Alrededor de un 75% de palestinos emigran legalmente de Líbano. Sólo nos queda que construyan otro muro de la vergüenza como en Cisjordania....

Fátima coge aire, sus palabras son piedras que caen en mi ánimo. He visto esa desolación en las calles de Hebrón, de Ramalla, en Jenín. En las lágrimas vertidas de ancianos cuando nos contaban cómo eran sus vidas con la ocupación israelí.

- Más de cincuenta años de conversaciones de Paz y ninguna ha funcionado. ¿Funcionaría ahora con Obama? Sinceramente pienso que no. Ahora nadie habla de repartir las fronteras de 1948, eso sería justicia, sería de ley. Y que Israel asumiera su responsabilidad. Tanto que denuncia a la Comunidad Internacional el prisionero israelí que tiene secuestrado. Pero ¿y los más de mil prisioneros palestinos que están en cárceles israelíes, incluso niños? ¿Quién denuncia esto?. ¿Quién?. ...Sueño algún día con la libertad, la libertad de mi pueblo. Os doy las gracias por estar aquí y que veais con vuestros ojos lo que sucede y que contéis nuestro testimonio. Gracias por escucharme.
Nahr Al Bared es su vida y es la losa que ciñe el futuro de miles de sus habitantes. Es el fracaso humanitario, es otra vergüenza autorizada. Su voz es como la de cientos, miles de víctimas que sufren en un auténtico silencio y que nunca serán noticia.

Cuando me despedí de ella, no pude evitar emocionarme. Nosotros nos iremos a nuestro mundo occidental. A la seguridad de nuestras casas, a la libertad. Ellos permanecerán allí, con la terrible sensación de que mañana o pasado todo lo poco que tienes puede convertirse en cenizas.

La veo alejarse por calles estrechas repletas de carteles enormes de jóvenes mártires que murieron en los ataques del 2007. Con paso lento pero decidido se difumina su silueta...

Ocurrió un 30 de octubre 2007: el retorno de las familias de refugiados palestinos del campamento de Nahr al-Bared en el Líbano. Estas fotos muestran lo que quedó: edificios en ruinas, sin electricidad, agua o sistemas de alcantarillado.


Fotografías de Samuel Rodríguez.
Más: Fragmento del documental "Camino a Nahr Al Bared" de Sebastián Talavera.Proyecto realizado con el apoyo de Fundación ICO y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.


¿Qué sucedió en Nahr Al Bared?

5 comentarios:

Ana dijo...

Así no se puede vivir, nadie debería vivir de esta forma...pobre gente.

Yassin dijo...

El autor del crimen de Nahr-al bared es hoy presidente del Líbano con apoyo mundial en agradecimiento por sus "servicios".

Otra más, sumamos y seguimos..

Observador dijo...

Yassin,
no puedo estar más de acuerdo contigo. Es cuarioso, el apoyo mundial que obtienen aquellos que masacran palestinos...
Tenemos el caso de los presidentes israelitas y como bien dices en Líbano.
Es deleznable la falta de información que hay sobre los sucesos acontecidos en los campamentos palestinos del Líbano, y lo fácil que se olvida por parte de la opinión pública mundial.

Samuel Rodríguez Aguilar dijo...

Hola! Soy Samuel Rodríguez, y soy el autor de las imágenes que aparecen de Naher el bared. Esas imágenes las tomé yo en Octubre de 2007 y las cedí gratuitamente a Electronic Intifada y a THE GUARDIAN para su máxima difusión, pues fui el rpiemr fotógrafo en poder colarme en NBC junto a familias que volvian a lo que quedaba de sus hogares, a mediados de Octubre 2007. Si bien cedo el uso de las imágenes, porf avor firmar como autor: Samuel Rodríguez. Gracias!

Alicia Mora dijo...

Hecho Samuel!