lunes, enero 11, 2010

La limonada de Alex.

Me he encontrado con la bonita historia de Alexandra. Con poco más de cuatro años decidió vender limonada y con los fondos obtenidos destinarlos a todos los niños y niñas que como ella sufrían cáncer. Aunque ella falleció la Fundación de Alexandra sigue generando esperanza para cientos de niños enfermos.
Hay que recordar que la sanidad de EE.UU. es para todo aquel que pueda pagarla. Para entender todo el mercado sanitario estadounidense hay una película excepcional de Michael Moore llamada Sicko y habla precisamente de este sistema que al no existir la sanidad universal, excluye a 50 millones de norteamericanos (que, o bien no tienen seguro de salud privado, o no pueden pagárselo) y que tiene su base en cientos de compañías privadas que buscan principalmente beneficios económicos y en aseguradoras que pagan bonos a los empleados que más rentabilidad les proporcionan al denegar prestaciones y reclamaciones a los asegurados.

Me maravilla la empatía que Alexandra con tan escasa edad desarrolló y supo canalizar sus fuerzas e imaginación para ayudar a los demás.

Más:

Alexandra “Alex” Scott nació en Manchester, Connecticut, el 18 de enero de 1996. Poco antes de su primer cumpleaños, Alex fue diagnosticada con neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil. En el año 2000, el día después de su cuarto cumpleaños, Alex recibió un trasplante y decidió que quería hacer algo por sí misma para luchar contra el cáncer “Cuando salga del hospital quiero tener un puesto de limonada”. La primera aparición en escena del puesto de Alex y su limonada consiguió 2.000 dólares.
En agosto de 2004, Alex falleció, tenía 8 años. En ese momento, el proyecto se había multiplicado, hasta recaudar más de un millón de dólares para ayudar a encontrar una cura para la enfermedad que le quitó la vida. Desde entonces, toda la familia trabaja en la Alex’s Lemonade Stand Foundation, inspirada por el ejemplo y la fortaleza de Álex, como demuestran sus padres:
Muchos pensáis en Alex como una heroína, la niña dulce y valiente que inspiró a otros a ayudar a los niños con cáncer. Aunque ella no tuvo la oportunidad de vivir una vida larga, nos mostró lo que significa vivir una vida plena. Su valentía, fuerza y amor a la vida nos continuará inspirando cada día.


6 comentarios:

Pablo Marín dijo...

Hola Alicia... muy emotivo y triste el post, pero a la vez esperanzador.
Cuantas lecciones de entereza podemos recibir a diario...

Un abrazo

Observador dijo...

Vuelvo a los Lápices y me encuentro esta maravillosa historia que nos enseña que también los peques tienes conciencia solidaria y que la superación de los problemas (aunque sean de salud) se pueden abordar de muchas maneras.
Feliz año 2010(algo atrasado) y que espero sea prospero por el Líbano.
P.d.-perdón por el retraso y por tenerte algo olvidada. Autotiron de orejas merecido
Besos .

Aldabra dijo...

ayer vi la noticia en televisión y también me conmovió... ¡cuantas cosas se pueden hacer con gestos pequeños! ¿verdad?

biquiños,

Malena dijo...

¡PERSONITAS CON "ÁNGEL"...!

¡BELLO POST! ¡NO DEJA A NADIE IMPERTURBABLE! ¡ÓJALA QUE SIRVA PARA REMOVER ALGÚN CORAZÓN DE ENTE "PASIVO"...!

SALU2S!

MALENA

PD: SI NO TE PARECE MAL, LO PUBLICARÉ EN MI RINCÓN, CON TU "LINK"... ¡SEAS BIENVENIDA ALLÍ!!

Alicia Mora dijo...

Hola Malena, puedes publicarlo.,faltaria más.
Un abrazo a tod@s.

Anuskirrum dijo...

Hola Alicia, regreso de nuevo a leerte, tras un tiempo de parón obligado. Me encuentro esta impresionante historia, y las palabras se me quedan congeladas.
Esta niña, como muchos otros que sufren la enfermedad, recién llegados al mundo, tan ajenos a la realidad con la que se encuentran.
Ejemplo tremendo de la grandeza de la sencillez humana, de la fortaleza de un angel que no ha tenido casi tiempo de comprender el lugar donde han llegado, y que aún en su corto camino nos enseñan en que consisten realmente el amor, la humildad, la solidaridad, la entrega.

Me he quedado impresionada de ver la cara de esa pequeñita y a la vez gran persona.

Un saludo.
Ana