miércoles, septiembre 12, 2007

Villa Esperanza.

Durante mi estancia en El Cairo os he relatado una mínima parte de la pobreza y de la situación que viven cientos de egipcios y que difieren mucho de lo que se está acostumbrado cuando oímos la palabra Egipto.
La otra realidad se escapa de las pirámides, de las momias y de las antiguas y apasionantes historias de los faraones.

Pero ante la adversidad siempre nos queda un último reducto que nos hace pensar en esa otra naturaleza humana que genera empatía hacia los más desfavorecidos, ayudando a los que más lo necesitan.
Os contaré de la estupenda labor de Villa Esperanza, (Hope Village Society). Es una ONG con sede en El Cairo que cuida a niños que viven en las calles. Su trayectoria es de aproximadamente 15 años y aliada con UNICEF desde el 2003.

Y nació con un único objetivo: proporcionar abrigo y protección a todos esos niños que sobreviven en las calles, sobretodo los huérfanos que deambulaban sin rumbo por los barrios más deprimidos de la ciudad. Además de disuadirles de los peligros y riesgos que conlleva vivir en esas circunstancias.
Con el paso del tiempo era urgente crear un centro de acogida y comenzaron con una guardería. Y así, poco a poco abrieron cada vez más casas por diferentes barrios marginales de la ciudad.


*Foto. Cuando Reza Deghati hizo esta fotografía en El Cairo, este niño trabajaba durante doce horas diarias seguidas, cada día de la semana, sin ver la luz del sol, sin tener tiempo jamás de jugar. Fabricaba vasijas bajo tierra para los turistas. Esta foto de Reza Deghati es de, 1991. Con mucho esfuerzo la realidad se está intentando cambiar.
Uno de los métodos de trabajo de Villa Esperanza que lleva a cabo es simple pero efectivo: implica llegar a los niños y niñas de la calle y explorar el potencial de cada uno de ellos. Cuando ven niños especialmente receptivos e inteligentes se les forma de tal forma que sean ellos mismos los que accedan a los chicos más desvalidos que han estado en la misma situación que ellos. Éstos aprenden nociones básicas de primeros auxilios y recorren las barriadas con un pequeño botiquín atendiendo diferentes heridas sencillas que si no se tratan puede convertirse en graves infecciones.
La ONG también hace frente con la educación sexual. Les advierten de los riesgos de las enfermedades de transmisión sexual y cómo pueden protegerse de una forma que puedan comprenderlo. Los niños que aún siguen prostituyéndose en la ciudad, muchos por un simple bocadillo, reciben normas básicas sanitarias para que al menos intenten no contagiarse con el VIH.

Con ayuda de la UNICEF y de otros patrocinadores, Villa Esperanza engloba muchos más proyectos llegando cada vez más a un número importante de chicas y chicos de la calle y lo que es admirable, hace que estos niños tengan una esperanza, un futuro de reincorporarse en la sociedad dignamente.

La creación de estos refugios de solidaridad y el trabajo de excepcionales personas hace de este mundo un lugar más soportable.
En nuestras manos queda para intentar cambiar realidades, ya sea colaborando con diferentes causas desde casa o participando activamente en organizaciones no gubernamentales.

Muchos se empeñan en decirnos que otro mundo no es posible. ¿Les vamos a creer?.

12 comentarios:

>>> Lolylla >>> dijo...

Que pena que no hagamos mas por ayudarles, pero siempre he pensado que el problema reside en que quienes pueden ayudar no lo hacen, por ello la gente de a pie poca cosa podremos cambiar, es mi humilde opinión, te invito a que visites un post en mi blog: Poderoso Caballero

Un saludo ;)

Joaquina dijo...

Álvaro Neil (Biciclown )también se encuentra en El Cairo, escribiendo su libro del viaje en bicicleta por África y haciendo gestiones para celebrar sus actuaciones con nariz de payaso.
Para saber más:
http://www.biciclown.com/

Carmen dijo...

Yo ya no sé si otro mundo es posible o no, pero sé q aunque sea insuficiente, la ayuda siempre es necesaria... y q esto además no es una cuestión de cantidades, pq una sóla vida es algo fundamental e importante, y si podemos mejorarla, aunque sólo sea una, ya vale la pena cualquier esfuerzo, grande o pequeño...

Besos Ali y Teresa, y suerte con lo vuestro... ;-)

Alicia dijo...

Lolylla...poco es mucho. Es peor no hacer nada.
Entré en tu casa hace unos días..y me maravillé con el poema de Quevedo.
Un abrazo.

alicia dijo...

Este tipo de noticia siempre me producen dos tipos de reacciones: por un lado la admiración y apoyo por organizaciones como Villa Esperanza, y por otro mi total rechazo hacia cualquier tipo de explotación infantil, así como mi indignación por la pasividad de los gobiernos para evitarla

ElPoeta dijo...

Un trabajo admirable, Alicia. Un beso,
V.

Alicia dijo...

Muchas gracias Poeta. Otro beso para ti.

Alberto Sotillos dijo...

Como otro mundo no sea posible apaga y vamonos... Pero en serio.

Casi que la pregunta es: ¿Quiere la gente otro mundo? o mas bien: ¿quieren, los que pueden, cambiar las cosas?

En toda accion son necesarios dos elementos esenciales: el querer y el poder. Ahora mismo unos pueden pero no quieren y otros quieren pero (parece) que no pueden.

Solo nos falta convencernos de que se puede, hasta tal punto de asimilar que "o se puede o nada"

Un saludo

[La otra agenda] dijo...

No conocía Villa Esperanza, pero me ha recordado a un proyecto precioso que conocí durante mi etapa en Unicef. Un programa de acogida de niños de la calle en India, que cuenta con la participación de los propios niños y niñas como agentes de cambio. La idea se ha exportado a muchos otros sitios. Os animo a echarle un vistazo.
Childline
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Otro mundo es posible, claro que sí.

Observador dijo...

Aun sigo creyendo que otro mundo es posible, ahora me pregunto…. ¿para cuando los gobiernos también creerán en esta posibilidad?.
Por suerte hay gente que trabaja para que esto sea posible y otros aportaremos nuestro granito de arena o de lo que sea.
Seguid así, contando las injusticias y dándonos a conocer esta realidad que no salen en los noticieros. Besos

migramundo dijo...

No voy a ser yo quien les crea, desde luego.
El doble efecto del turismo es terrible porque al tiempo que libera a muchas personas de una vida mísera, condena a otras muchas al esclavismo, como el ejemplo del niño de que habláis. Y lo peor de todo es que darle la vuelta a eso es muy complicado porque tiene un arraigo social muy sólido. Me encanta el trabajo de organizaciones como Villa Esperanza, son las que ayudan a construir a los líderes del mañana. Saludos.

entrenomadas dijo...

Hermoso post y hermosa iniciativa la de Villa Esperanza.
Un abazo